Jurgens Portillo participa en el III Salón Nacional Libro de Artista CBA

 

El artista marabino Jurgens Portillo exhibe su obra ‘Archivo’ (2026) en el III Salón Nacional Libro de Artista CBA, Edición Reverón, que toma lugar en el Centro de Bellas Artes Ateneo de Maracaibo (Zulia, Venezuela). La exposición rinde homenaje al artista Armando Reverón (1889 – 1954) y reúne el trabajo de 31 artistas seleccionados para participar, quienes “han transformado el concepto del libro en soporte y materia, explorando nuevas dimensiones creativas”, en palabras de los organizadores.

‘Archivo’ | 2026 | Asfalto líquido y acrílico sobre láminas de acerolit | 45 x 45 x 5 cm | Jurgens Portillo

‘Archivo’ es una pieza realizada con asfalto líquido y acrílico sobre láminas de acerolit recientemente. Portillo explica sobre su obra:

Habitar implica necesariamente la creación de un vestigio. Este libro de artista se aleja de la estructura convencional para erigirse como un inventario poético y físico de lo común, capturando una memoria cotidiana que persiste ante el olvido. A través de una estética del residuo y la honestidad material, se propone una inmersión en las capas de lo cotidiano, donde la vivienda se transmuta de un sitio inerte en un espacio de afectos, repetición y permanencia.

 

La arquitectura de este libro se sostiene sobre el acerolit reciclado, un material que traslada a la obra su pasado de deterioro y funcionalidad. Lejos de ser un lienzo vacío, el soporte actúa como un registro vivo de resistencia material y precariedad. En él se proyecta la contradicción intrínseca de la vivienda, la cual se manifiesta como un amparo robusto que, simultáneamente, es susceptible a la ruina, manteniendo una tensión constante entre su rol protector y su inevitable vulnerabilidad.

 

Esta propuesta conceptual se centra en la casa como un archivo vivo. A través del uso del asfalto líquido, usado comúnmente para reparar y tapar goteras, filtraciones, aquí se le da un uso de escritura material que busca registrar una memoria doméstica que no es estable ni decorativa, sino fragmentaria y, a menudo, intervenida por el tiempo. El asfalto no dibuja de forma limpia: mancha, drena y deja rastros, simbolizando cómo los recuerdos se fijan sobre superficies resistentes tras haber pasado por procesos de abandono y reparación.